La artesanía de este municipio contó, en otros tiempos con personas dedicadas a la elaboración de diferentes productos artesanales, pero el devenir de los tiempos y el desarrollo de técnicas de producción industrial han acabado con esos ejemplos y con el sabor de lo artesanal, ya casi perdido.

Los más antiguos del lugar recuerdan las labores que, hace ya mucho tiempo, realizaban mujeres y hombres, como por ejemplo, la elaboración, de forma totalmente artesanal, de fuegos artificiales y toda clase de entretenimientos pirotécnicos. En cuanto a las artes decorativas, se pueden recordar los trabajos de un artesano local, autodidacta, realizados en mármol o madera, o la fabricación de encantadores objetos de decoración con alambres.

Con respecto a las labores de costura, los chuceneros recuerdan a un querido vecino del pueblo dedicado al bordado. Actualmente, aún se puede rastrear en Chucena, ese tipo de trabajo artesanal, fundamentalmente trabajos artesanales como los bordados en aplicación, de gran virtuosismo, complicados diseños y gran calidad ornamental que aparecen en los enseres de las Hermandades de la localidad, así como también en tapices y, por supuesto, en bellísimos mantones de manila que sirven después para engalanar balcones en días de fiesta, o como complemento del vestir.

Destacable es en Chucena la elaboración artesanal de vino que se vende a granel y que ofrece un delicioso toque tradicional junto con una esmerada calidad en su elaboración.

La elaboración de productos de guarnicionería, relacionados con el mundo del caballo, tales como botos camperos, zahones, riendas, cinturones... adquiere también importancia, con los trabajos que, sobre todo antiguamente, realizaba un artesano local, dedicado a todo lo relacionado con el cuero y especialmente al calzado, aunque ahora su producción es casi testimonial.

En cuanto al aspecto decorativo de algunas labores artesanales, no por ello menos valiosas, conviene recordar los trabajos de un vecino, dedicado con esmero a la marquetería, arte que utiliza para representar, con ejemplar calidad, miniaturas de edificios emblemáticos, con un resultado final admirable, más aun si tenemos en cuenta su carácter casi autodidacta. Finalmente, es necesario mencionar las labores de mimbre que tienen ese estilo y ese olor a tradición que las hace inconfundible.