El pueblo de Chucena, con apenas unos 2000 hab. se levanta en pleno Condado, región vinícola de la campiña onubense. Aunque su constitución como municipio es bastante reciente, de principios del siglo XIX, los antecedentes de esta localidad hay que buscarlos en la época bajomedieval y, aunque su toponimia delata reminiscencias romanas, el actual término municipal surge de la unión de dos poblados, el de Alcalá de la Alameda y el de Chucena.

Precisamente la restaurada Ermita de la Divina Pastora y San Isidro Labrador, a las afueras de la actual villa de Chucena, fue en su tiempo la iglesia de la despoblada Alcalá de la Alameda. Esta ermita fue construida en el siglo XIII y se adivinan en su estructura cambios y transformaciones de claro signo renacentista. En el escudo de Chucena figuran un árbol y una estrella. Esta última representa a la patrona de la localidad, la Virgen de la Estrella, bajo cuya advocación se encuentra el templo parroquial de la villa. En su interior se guardan obras de artes de un gran interés, como el retablo barroco del altar mayor, obra de Julián Jiménez, o una imagen del Niño Jesús, de la escuela de Martínez Montañés. También hay que destacar un Cristo gótico conocido como de las “Enagüillas” y la Virgen del Rosario atribuida a Herrera “el Viejo”.

El término municipal se halla surcado por numerosos riachuelos y riberas que han impregnado de carácter a sus extensos viñedos. El amor por la naturaleza de los habitantes de esta localidad se halla claramente plasmado en el árbol que acompaña la estrella en el escudo de la localidad. Esta presencia es un homenaje a un simbólico pino que fuera declarado en su día Monumento de Interés Local y que hubo que cercenar en el año 1988 ya que se encontraba ahogado bajo la presión de sus propias raíces. Este pino conocido como el del padre Jacinto tenía aproximadamente unos 500 años de existencia y su tronco era imposible de ser abarcado por menos de tres personas. En el entorno de Chucena vale la pena acercarse a las Riberas de los Ríos Algarbe, Chucena y Alcarrayón.

El que Chucena sea territorio en el que dominan las vides y los olivos induce a pensar que es lugar de crianza de buenos vinos y de elaboración de buenos aceites. Es cierto, en la almazara o en la Cooperativa Vinícola pueden adquirirse estos productos de gran calidad. También los productos de la huerta tienen interés en Chucena. Remolachas, fresas y otros frutos, han encontrado en estas tierras sitio ideal donde crecer. En las dehesas de Chucena se crían buenos cerdos y corderos, por lo que es posible encontrar en el pueblo productos elaborados y en fresco procedentes de estos animales. No sólo por encontrarnos en la zona de El Condado, sino además por la calidad de los animales que se crían en los alrededores de estas dehesas, la típica caldereta alcanza en Chucena una categoría excepcional.

En agosto se celebran en el pueblo las Fiestas Patronales de la Virgen de la Estrella, que son las de mayor trascendencia a lo largo del año y es tradicional que los chuceneros emigrantes vuelvan en estos días al pueblo que, por este motivo, duplica su población. La Romería de la Divina Pastora y San Isidro Labrador se celebra el tercer domingo de mayo.